SEGUIMOS EN CONTRA DE LAS BARRERAS EN LOS ACCESOS DEL CAMPUS

La Junta Rectora de nuestra urbanización sigue siendo contraria al cierre de los accesos por parte de la Universidad de Murcia que el pasado viernes 11 de junio, en una reunión con miembros de la Junta Rectora de la Entidad Mirador de Agridulce I, planteó la posibilidad de poner barreras con un lector de matrículas que -se supone- se abrirán automáticamente y estará dotado de un mecanismo para que, en el caso de avería, la barrera se quede abierta.  La UMU alega que lo hace por motivos de seguridad y para que los controladores de los accesos sepan qué coches entran en el anillo del campus y qué coches salen.

En esa misma reunión, a la que asistió invitado un miembro de la Junta Rectora de nuestra urbanización, se habló de la necesidad de que las barreras se mantengan abiertas el mayor número de horas posible y que se ensanchen los accesos de 3,60 a 4 metros dado que son demasiado estrechos.

Al parecer la universidad de Murcia, concretamente el vicerrectorado de Infraestructuras, ha pedido a los vecinos del Mirador de Agridulce I que elaboren un borrador de convenio al respecto cuyo contenido concretarán mañana viernes en una reunión de su junta rectora.

La Junta Rectora del Mirador de Agridulce II considera que no debe haber barreras de ningún tipo al tratarse de una vía pública y dado que el Ayuntamiento de Murcia no ha construido el acceso directo al que se comprometió en su día. Esa opinión fue la que el miembro de nuestra junta rectora mantuvo en todo momento en esa reunión. Es más creemos que lo que se debería hacer de manera inmediata es ensanchar los accesos y adecentarlos como es debido pero sin barreras.

No sabemos con seguridad si finalmente nuestros vecinos de abajo, con los que deseamos mantener una relación cordial y de colaboración en todo momento, acabarán aceptando la instalación de barreras por parte de la universidad, lo que sí sabemos en nuestra Junta Rectora es que  y si finalmente aceptan y firman un convenio con la universidad en ese sentido  no tendremos más remedio que consultar con un abogado la validez jurídica del mismo  ya que existe un convenio previo, firmado en su día por el Ayuntamiento de Murcia, la UMU y la empresa propietaria del suelo residencial que garantiza la servidumbre de paso mientras  no se construya el acceso directo.

Por otra parte estamos convencidos de que, si finalmente, se instalan esas barreras -aunque se abran con cada coche de forma automática- contribuirán  a aislar un poco más nuestras urbanizaciones, restará valor económico  a nuestras viviendas y reducirá nuestra calidad de vida porque los atascos serán mayores. Eso por no hablar de nuestro derecho a la intimidad ya que somos muchos los  vecinos que entramos y salimos por esos accesos y no queremos que nuestra actividad diaria quede registrada.

Por otra parte la Universidad de Murcia  sostiene que de este asunto no tiene nada de qué hablar con nosotros y consideramos que no tiene razón ya que formamos parte de la misma zona residencial. Somos la segunda fase de una sola urbanización llamada Mirador de Agridulce  y muchos de los  vecinos que  compraron su vivienda abajo y arriba lo hicieron  con unos accesos sin barreras a través del campus y con el compromiso del ayuntamiento de Murcia de construir un acceso directo a sus casas.